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4/10/08

A vueltas con la crisis

sábado 4 de octubre de 2008

Tiempos difíciles

No es tarea fácil ésta de mantener un Blog siendo Presidente de una Comunidad Autónoma. Uno somete a reflexión los temas sin más intención que permitir que los demás opinen y de esa manera conocer esas opiniones, y los hay que ven permanentemente intenciones o plumeros ocultos. Uno se pregunta cuestiones entre interrogaciones y se interpretan como afirmaciones. Es mucho más sencillo que todo eso. Me gusta saber qué opina cuanta más gente mejor, sobre todo aquella con la que no tienes la oportunidad de relacionarte o de reunirte todos los días. Y no me importa reconocer que sobre muchas cuestiones tengo mis certidumbres y también mis dudas, y quiero compartir las unas y las otras con vosotros. Por eso voy a continuar con esta ventana abierta. Y esta semana voy a volver sobre la crisis.
Me cuesta mucho introducir otros temas mientras hay tanta gente que lo está pasando mal. ¿Es una crisis o son varias crisis? ¿Son varias crisis o son todas la misma? Ayer el Congreso de los EEUU aprobaba el plan de rescate. ¿Os habéis parado a pensar en el nombre del plan? Se rescata lo que está secuestrado de alguna manera. Resulta que lo que se denominaba hasta ahora, a ver quién le pone el nuevo nombre, como modelo liberal basado en el no intervencionismo, en la exclusiva capacidad de la economía para generar prosperidad, riqueza y empleo ha sido puesto en evidencia por los mismos que lo impulsaron. Es como si se inventara en un laboratorio un nuevo medicamento y al cabo de los años se demostrara que faltó una última fase en esa investigación. De cualquier forma creo que hay una coincidencia generalizada en que no había otra salida en estos momentos que hacer lo que se ha hecho para evitar un desastre aún mayor.
Son tiempos para no esconderse, para no perder tiempo en buscar ahora los culpables sino para que cada uno, a su nivel, busque y encuentre soluciones. Yo confío mucho en Europa, en España y en Extremadura. No es tiempo de culpas, ya vendrán, sino de ideas, trabajo y audacia.
Un abrazote a todos y a todas.
Guillermo

Raimundo dijo...

Sr. Presidente, con todo el respeto, disiento. Creo que la búsqueda de los culpables es absolutamente necesaria… para salir de la crisis (no para darnos el gusto de insultarlos). Es una parte de la información que necesitamos para volver a trabajar con responsabilidad.

Si se cambian a todos los directores generales y los consejos de administración de las cajas de ahorro en dificultades ( los culpables), si los equipos entrantes publican los balances, acompañados de las medidas pertinentes para limpiarlos (con el respaldo del gobierno para los ahorros de las personas, según modelo irlandés), saldríamos de la incertidumbre pre-pánica, y volveríamos a confiar ¡en las cajas de ahorro!. Algo esencial.

También haría falta saber cuántas personas están/estarán con la hipoteca al cuello, para redactar ayudas adecuadas a sus circunstancias (públicas, enormes, pero para las personas, no para seguir pagando los abultados sueldos de los directores de esas cajas).

Con esa información, manejada por buenos/nuevos profesionales, y no por los impresentables que nos metieron en esta crisis bancaria/inmobiliaria (la española), evitaremos el previsible desastre (el miedo con información, es (P.S.: sólo) un susto)

Burbuja, por cierto, inflada desde que Aznar congeló (completamente) la construcción de vivienda pública. (P.S.: el primer guiño a los "gilitos marbellíes", el de "construid y enriqueceros")

No se trata de publicar listas de pecadores, se trata de cambiar a unos pésimos profesionales por otros mejores. Después de verles el plumero. Para remontar. Que si no…

Un saludo a todos.

Guillermo dijo...

Desde luego que deberá saberse quien o quienes son culpables y que paguen por ello, pero ahora la prioridad es buscar soluciones.
Guillermo

Raimundo dijo...

Sr. Presidente, algunas soluciones, veamos:

- Para los que van a perder “su” casa, los esclavizados por la “hipoteca generacional”: Cómo no disponen de dinero (ni tiempo), el que se acojan a la “suspensión de pagos familiar” en un juzgado, es una solución irreal (por la obstrucción que representan sus increíbles retrasos, por los pagos a abogado y peritos).

Sería necesario crear un veloz procedimiento bancario (no judicial). Que esa familia se entienda con el Defensor del Cliente de su banco. De modo que cuando éste compruebe su situación desesperada, pueda proponer/imponer una moratoria (total o parcial, de 1 a 2 años) en el pago de intereses. Con el visto bueno del Banco de España. Pasado ese plazo, pasado lo peor de la crisis (dicen).
Para que no se queden en la calle.

- Para los especuladores individuales (con varios pisos en propiedad): “Suspensión de pagos familiar”, pero en el juzgado. Como tienen dinero (y tiempo), pueden hacer frente al proceso. Un procedimiento de urgencia, una “suspensión de pagos familiar rápida” ayudaría.
Para impedir insolvencias en cascada.

- Para los obreros, que construían 500.000 viviendas anuales en los últimos tiempos, y reciben como pago el quedarse en paro, trabajo. En la rehabilitación de los cientos de miles de edificios en ruinas de nuestros centros históricos, y casas tradicionales. Para darles uso de vivienda u hotel. El modelo puede ser el exitoso Consorcio de Santiago.
Para que sigan comprando coches.

- Para los culpables: Inhabilitación profesional de por vida, o cárcel, según grado de responsabilidad en el desastre. Quiénes crearon el problema, no pueden resolverlo. Porque sabemos que no saben, nos falta confianza en ellos. Lo primero que hay que atajar.
Para aviso de navegantes.

- Para nuestro dinero depositado en los bancos: Parece ser que la solución europea se inclina por que sea el estado quién garantice (todos) los depósitos bancarios. Una buena solución para desactivar el grito “¡Que viene el corralito!” (profetizado por “punto de vista y nada más”, el 4/10, a las 9:15). Total, si se va a acabar garantizando los de las cajas “mediterráneas del ladrillo” , pues garantizar el conjunto.
Para impedir el pánico.

Un saludo a todos.

Raimundo dijo...

Sr. Presidente, seguimos en la semana de las soluciones (en el blog, en Europa). ¿Acertadas? Desesperadas . Escucho en la radio a mucha gente que pide que no se le dé dinero a los bancos. A sus acreedores.

El plan de Zapatero (muy aplaudido) trata de dar liquidez a todas las entidades financieras españolas (buenas o malas).
Y es que nadie les presta (en los mercados internacionales), por miedo a que el millón de trabajadores de los “poceros”, sumados a los muchos que les compraron casas (en las “Seseñas”), devuelvan en cascada las hipotecas de unos pisos devaluados, que no ya no pueden pagar, por el paro. Y se hundan. Buenas y malas.

¿Se va ayudar tanto a bancos magníficos, como a la media docena de cajas de ahorro en peligro de quiebra (las “poceras”)? Es injusto ¿Por qué no se “nacionalizan” esas cajas? Al estilo sueco , por ejemplo. Para que los eficientes se libren de ese lastre.

¿No es un “riesgo moral” indignante que quiénes le financiaron el yate al “pocero” tengan el mismo trato que quiénes no le bailaron el agua?

¿Y la ayuda a los que se quedan sin casa (bien constitucional)? Un académico norteamericano explica en un extraordinario artículo, que lo mejor sería: “ Comprar hipotecas en quiebra , atacando el virus en sus raíces. Si hay que gastar impuestos, esto es más eficiente que comprar promesas complicadas escritas sobre papel mojado.” (aquí artículo entero , aquí resúmenes ).

Creo que es lo que desea la gente que protesta (por la radio). Y yo.

Oportuna la descripción de la crisis (en sólo 5.000 palabras), hecha por “más que palabras”, precisamente. De las mejor argumentadas que he leído (y la he leído entera).

Un saludo a todos.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Los pisos de 90 metros que valían 20 millones en 1999 pasaron a costar 40 millones en 2004. Los sueldos no se habían doblado, algunos advertían del desastre pero los gurús decían que no había que intervenir la economía, que si los precios subían era porque éramos cada vez más ricos.

Empieza a desmoronarse la pirámide de naipes insostenible y, los mismos que se lucraron de forma escandalosa, quieren que les ayudemos entre todos a enjugar sus pérdidas.

Sí hay que intervenir la economía, por supuesto, pero guardemos el dinero para ayudar a los empleados que llegan al paro y no para los accionistas que arriesgaron para dar pelotazos. Si les hubiera salido bien ¿Habrían repartido sus beneficios?

Otra cosa. No nos obsesionemos con esto. Anda alguna gente mayor sacando el dinero de los bancos por que les están hablando de "corralito argentino". A veces, en un incendio insignificante, muere más gente del pánico que por el humo o el fuego.

Anónimo dijo...

Sr Presidente:
Efectivamente son tiempos dificiles. En mi opinion es UNA CRISIS, que ha generado LA DESCONFIANZA TOTAL. Culpables, quizas los sistemas regulatorios, ya que ilegalidades no ha habido. Lo que ha ocurrido es ago como lo de marbella, lo sabian todos, sobre todo la Junta de Andalucia, pero como le venia bien, lo dejaban pasar, y luego al final se rasgan las vestituras (los americanos igual).

Pero el grave problema de España y Extremadura, mal que le pese, es que PRIMERO SE HA NEGADO LA CRISIS, Y SEGUNDO NO SE HACE NADA.

CONCLUSION: DESCONFIANZA EN LOS POLITICOS Y EN EL FUTURO.

Para salir de esto la gente tiene que consumir, los empresarios invertir, y las administraciones generar los caminos y CONTROLES ADECUADOS.

iDEAS:

1.- Permitir la construccion de 4 centrales nucleares 12.000 Millones Euros
2.- Permitir la construcci´´on de plantas eolicas (no el ... que estan haciendo)
3.- Disminuir los costes electricos y energeticos (el petroleo esta por debajo de los 90 $)
4.- Liberalizar las farmacias, gasolineras, etc...
5.- Disminuir el tamaño de la administracion (españa con 45 Millones de habitantes 4 millones de funcionarios, Alemania con 80 Millones de habitantes 2 millones de funcionarios)

Hay muchas cosas que se pueden hacer, pero muy duras, SE ATREVE A HACERLAS... O SOMOS CONSERVADORES

EL OTRO PROGRESISTA

Anónimo dijo...

(...) Es preocupante, muy preocupante y lo será más, cuando al año que viene -ojalá, entonces estemos en otra posición- mucha gente habrá agotado la prestación que hoy tienen por haber estado trabajando. Estas y otras situaciones parecidas, sí que deben ser nuestras prioridades.
Un saludo.
Anselmo.

Anónimo dijo...

Claro que hay que buscar culpa y culpables porque de lo contrario volverá a ocurrir.
Soy autonoma ( Y la ayuda a nuestro sector es mínima, ridícula en muchos casos e insuficiente casi siempre ) y mi negocio ahora mismo ha comenzado a tener perdidas por la crisis. En los despidos los malos siempre somos los jefes pero nos estamos equivocando.
Nosotros no quisimos esto, me llevo bien con las personas que están a mi lado y el tener que bajar sus horas o decirlas que de momento no podemos contar con ellos es muy duro.
A.M.J

Anónimo dijo...

No entiendo de economia,aparte de la domestica, pues soy una persona sencilla que por supuesto se le escapa el problema de ESTADOS UNIDOS.
LO que cada vez tengo mas claro es que tanto desde tu blog como desde todos los medios de comunicación se nos transmite que nos preparemos y aportemos soluciones a algo que los mas pobres de esta sociedad no han creado ni entienden
Si entienden de trabajo pero no de dinero negro ni de reparto de beneficios.¡POR FAVOR NO SE PIDAN A ESTOS SOLUCIONES!.ya tienen suficiente con preocuparse para llegar a fin de mes,eso dejarlo para los tecnócratas
Espero no ofender a nadie pero de verdad que es real como la vida misma
Saludos : Africa moreno

rasputín dijo...

Más le hubiera valido a los sucesivos gobiernos preocuparse más por los maletines que salían del país en yates de lujo que por los negritos que intentaban entrar para comer en barcazas de cartón-piedra. Seguro que, de haber sido así, Marbella seguiría siendo la capital de la Costa del Sol, sólo eso, y no el patrón seguido por miles de políticos sin escrúpulos para "hacerse rico en un momento, sin currar en el intento". (Valga el pareado para cerrar el breve comentario). Salud y libertad a espuertas. Un placer.

más que palabras dijo...

Aviso a navegantes, es largo!

Tengo la impresión de que la mayoría de los ciudadanos se sienten confusos ante la crisis que se ha desatado. A la vista del esfuerzo financiero desplegado por los bancos centrales deben intuir que se trata de una crisis muy seria. Y a tenor del efecto que tiene sobre sus bolsillos la subida de los tipos de interés, pueden percibir que va a hacerles más daño de lo que las autoridades quieren reconocer.

En cualquier caso, aunque todo el mundo habla de la crisis, hay muy pocas ideas claras que permitan a los ciudadanos corrientes y molientes saber a ciencia cierta lo que está pasando.

Habitualmente, los economistas ortodoxos y la mayoría de los dirigentes políticos nos quieren hacer creer que las medidas económicas que toman son siempre las más acertadas y que responden a criterios “científicos” y “técnicos” indiscutibles que no hay que poner en cuestión. Pero cuando las cosas no salen bien, como ahora, cuando todos los datos se descuadran, cuando las economías casi saltan por los aires , callan como si nada ocurriera.

Su silencio está dirigido a que nos creamos que lo que sucede es algo normal, que no pasa nada de relieve y que todo deber seguir, por tanto, exactamente igual que estaba. Evitan plantearlo como un problema “político” (que es lo que en realidad es) para que los ciudadanos no nos pronunciemos sobre sus causas, responsabilidades y soluciones.

En mi opinión, mucho más profunda de lo que están reconociendo las autoridades y, sobre todo, nada más que un anticipo de situaciones peores que están por llegar. Tiendo a creer que lo que está ocurriendo ahora es solo un aviso.

Conviene, pues, entender bien lo que ha ocurrido y lo que puede ir sucediendo en los próximos meses. Y para tratar de ayudar a entenderlo voy a apuntar algunas ideas explicativas básicas de la forma más sencilla e intuitiva posible.

Las cuestiones que principalmente me parece que hay que conocer para entender la actual crisis son las siguientes.

1. Es una crisis hipotecaria.

El origen inmediato de la crisis radica en el mercado hipotecario estadounidense.

Como es sabido, al calor de la enorme expansión del sector inmobiliario se generó una masiva oferta de hipotecas, de las cuales casi una quinta parte se concedieron a familias que apenas si tenían las rentas justas para pagarlas cuando los tipos de interés estaban muy bajos.

Cuanto se fueron produciendo subidas en los tipos y las hipotecas se fueron encareciendo comenzaron a darse impagados.
Esto afecta inmediatamente a los bancos que había concedido estas hipotecas pero dado lo que normalmente hacen con los títulos, la crisis se extendió.

Lo que sucede es que los bancos que conceden estas hipotecas venden, a su vez, los títulos hipotecarios en los mercados financieros. Esta es la forma en que los bancos convierten el endeudamiento familiar en un impresionante negocio porque no sólo van a recibir el dinero que prestaron más los intereses sino que, además, obtienen beneficios negociando los títulos de crédito.

El inconveniente es que, como ha pasado este verano, cuando comienzan a producirse impagos porque suban los intereses o porque disminuya la renta familiar, se genera un efecto en cadena que es el que provoca que la crisis se extienda.

2. Pero la crisis no es solamente hipotecaria: es una crisis financiera.

Cuando se firma una hipoteca se crea un título financiero. Un “pasivo” u obligación para el que debe el dinero y un “activo” o derecho para el que lo presta. que es el banco. Y lo que puede y suele hacer el banco, como acabo de señalar, es comerciar con ese activo. Por ejemplo, asegurarlo o venderlo.

La paradoja que lógicamente se produce entonces es que cuanto más riesgo lleve consigo un título será menos seguro y en principio menos atractivo, pero por eso se pagará más por él y resultará más rentable.

Esa es la razón de que los títulos “basura” (técnicamente llamados “sub prime”), es decir, los que tienen bastante riesgo porque se han dado a familias con poca renta, sean precisamente los más rentables y, en consecuencia, los más apetitosos para los inversores que, en principio, busquen preferentemente rentabilidad, que son aquellos más poderosos y que, por tanto, pueden asumir más riesgo.

Los bancos norteamericanos colocaron en el mercado millones de estos títulos que adquirieron bancos e inversores de todos los países.

Es por esa causa que cuando se desata la crisis hipotecaria se desencadena al mismo tiempo una crisis financiera, puesto que el impago creciente inicial afecta enseguida a la seguridad y rentabilidad de los grandes bancos y fondos de inversión internacionales. Cuando se ven afectados, no sólo pierden dinero sino que retiran sus fondos de los mercados hasta el punto de frenar o incluso paralizar los flujos financieros internacionales, en mayor o menor medida en función de la magnitud del “latigazo” original o de su participación en el montante de los fondos afectados.

Se produce así una crisis de liquidez, no porque “falten” medios de pago, sino porque se retiran y esto ocurre porque hoy día la inmensa mayoría de los medios de pago son “ficticios”, es decir, papeles financieros más o menos como los títulos hiptecarios que comenté arriba que están vinculados principalmente a operaciones financieras de carácter especulativo.

3. Y además es una crisis que afecta a la economía real.

Aunque la crisis se desencadene inicialmente en el ámbito hipotecario, bancario o financiero, enseguida tiene efectos sobre la economía real (es decir, la que tiene que ver con la producción efectiva de bienes y servicios y no con “papeles” financieros).

El impacto sobre la economía real de esta crisis se produce por tres razones principales.

En primer lugar, porque la crisis hipotecaria afecta lógicamente de modo muy directo al sector de la construcción que, como es bien sabido, ha sido una de las bases principales, cuando no la que más, de la expansión económica de los últimos años.

La inicial crisis hipotecaria producirá sin lugar a dudas desempleo no sólo en la construcción sino en las actividades que están relacionadas con el sector inmobiliario. Y eso permite aventurar que, sin lugar a dudas, nos encontramos desde que la crisis se empezara a manifestar incluso de manera latente, ante una nueva fase de recesión económica.

En segundo lugar, porque cuando se desata la crisis los bancos y los inversores reaccionan, como he dicho, retirando fondos del mercado y generando falta de liquidez. Los bancos ya no se prestan tan fácilmente entre ellos y, lógicamente, también reducen su oferta de créditos a los consumidores y empresas que necesitan recursos para gastar o invertir en actividades productivas.

Por lo tanto, la disminución de la liquidez en los circuitos financieros afecta a la financiación de la economía. El gasto total se resiente y, a su socaire, el conjunto de la actividad económica “real”.

En tercer lugar, y como corolario de lo anterior, los bancos centrales se enfrentan a una dilema perverso: por un lado lo que hacen (como han hecho) es poner a disposición de los bancos cientos de miles de millones de dólares (con una generosidad de la que carecen cuando los afectados por las crisis son los más desfavorecidos del planeta). Pero, por otro, para favorecer la movilización del capital, suben los tipos de interés.

Esto último lo hacen porque el tipo de interés es, al fin y al cabo, la retribución que recibirán los propietarios del dinero cuando lo ponen en disposición de otros. Y al subirlos, lo que hacen los bancos centrales es a incentivar a los poseedores de recursos financieros para que vuelvan a colocar en los mercados los recursos que han retirado.

Pero la subida de los tipos de interés tiene un doble efecto. Por un lado, favorecen la movilización del capital gracias a su mayor rentabilidad. Pero, por otro, encarecen el casi siempre imprescindible endeudamiento de las empresas y de las familias. Lo primero enriquece a los propietarios del capital que actúan preferentemente en la economía financiera y lo segundo coadyuva de nuevo a que baje su inversión y su consumo, deteriorando como he dicho el conjunto de la actividad económica.

4. Es una crisis global.

Los flujos financieros son prácticamente los únicos que se puede decir que estén completamente globalizados hoy día. Todas las operaciones financieras se realizan a escala internacional y la inmensa mayoría de ellas pasando por los paraísos fiscales que se encuentran estratégicamente situados en todos los husos horarios del planeta con el fin de que no quede ni un segundo del día sin posibilidad de ser utilizado para realizar las transacciones.

Por eso, aunque la crisis se inicie en el mercado hipotecario de un país, en este caso de Estados Unidos, es completamente seguro que se extenderá por todo el globo terráqueo, puesto que los mercados financieros son globales y los bancos e inversores que adquirieron los títulos a partir de los cuales se desencadena el latigazo inicial de la crisis están y operan en todas las esquinas de la Tierra.

De hecho, lo más probable que esté ocurriendo es que mucho de esos bancos ni siquiera sepan todavía a ciencia cierta en qué grado están siendo afectados por la crisis. Las inversiones que realizan en los mercados financieros son cruzadas, muy opacas, de papel sobre papel y de estructura piramidal, de modo que el tenedor final de un título no sabe bien a qué operación financiera original responde lo que está comprando o tratando de vender en operaciones que las nuevas tecnologías permiten realizar e modo vertiginoso y anónimo.

Pero poco a poco se va a ir descubriendo que en la crisis están implicadas muchas más entidades bancarias (por ejemplo en España) de las que en un principio han reconocido estarlo.

5. Y quizá sea algo más que una crisis hipotecaria, financiera y global.

Lo que no sabemos aún de la presente crisis es hasta qué punto todo lo anterior ha generado una crisis de solvencia bancaria, algo que no hay que descartar ni mucho menos, al menos en algunos países como España.

Los bancos (y en general los grandes poseedores de recursos financieros) se han convertido en el eje torno al cual gira la vida económica. Vienen obteniendo ingentes beneficios y han realizado inversiones gigantescas alimentando la concentración bancaria y empresarial y la especulación financiera. Bien directa o indirectamente (gracias a su financiación) son los verdaderos protagonistas de las burbujas especulativas inmobiliarias de los últimos años, de las adquisiciones especulativas de empresas y de los vaivenes de las bolsas.

Pero ahora, la cuestión estriba en saber si, después de haber colocado sus reservas en tantas inversiones especulativas, en estos momentos estarían en condiciones de soportar una crisis de liquidez financiera, una drástica disminución de la capacidad de endeudamiento de las familias y las empresas, impagos más o menos generalizados, o una explosión de la burbuja inmobiliaria que redujera el valor contable de sus activos. Es decir, si ahora dispondrían de recursos suficientes para hacer frente a las demandas de efectivo o para proporcionar los recursos financieros que requiere la vida económica.

No es aventurado sospechar que esto puede estar ocurriendo y que la ingente aportación de liquidez que han realizado los bancos centrales haya tenido como fin tratar de paliar la irresponsabilidad bancaria de los últimos años.

De hecho, es sorprendente la falta de información, la opacidad y falta de transparencia con la que las autoridades económicas manejan la crisis. Sólo están preocupadas por quitarle importancia y porque no se publiciten sus peligros, que es justamente lo que conviene hacer para pasar de puntillas cuando lo que hay sobre la mesa es una crisis de solvencia bancaria.

Puede ser, por tanto, que lo que esté ocurriendo sea algo más que una crisis producida por una mala gestión puntual de cartera de los grandes inversores derivada de los problemas hipotecarios de las familias que genera, a su vez, una crisis de liquidez. Es decir, que nos encontremos con que, además de ello, se estuviera dando una crisis que afectara a la propia estructura patrimonial de los bancos, en cuyo caso la situación actual tendría, lógicamente, consecuencias más graves y a largo plazo.

En ese caso, nos encontraríamos ante una crisis gravísima que obligaría (para salvaguardar la rentabilidad y el status quo bancarios) a establecer una especie de “corralito global” o localizado según se diera, es decir, una inmovilización del dinero depositado en los bancos para favorecer (como se hizo en Argentina) la recuperación de la solvencia bancaria.

En mi modesta opinión, ésta última circunstancia no es del todo imposible ni descartable hoy día. Hay indicios de ello: las ampliaciones de capital de algunos bancos, la intensidad con que tratan de atraer fondos (por cierto, con activos de alto riesgo que podrían agravar en el medio plazo los problemas) y las demandas de algunos dirigentes políticos más sensatos para realizar algunos cambios en las reglas del juego que imponen los reguladores (los bancos centrales, principalmente) y que actualmente consisten en dar “barra libre” a los fondos de inversión más arriesgados y volátiles detrás de los cuales están los propios bancos.

Como se sabe, el funcionamiento del negocio bancario se basa en un principio muy simple: se recogen fondos ahorrados, se “reserva” una parte de ellos para hacer frente a la demanda de pagos y con el resto se hacen inversiones rentables.

Tradicionalmente, esas inversiones consistían en prestar el dinero a los inversores reales, es decir, a las empresas que crean bienes y servicios o a los consumidores. Pero en los últimos decenios el negocio bancario ha cambiado y se dedica a colocar el ahorro, principalmente, en operaciones financieras especulativas.

Gracias al apoyo de los bancos centrales (que salen enseguida en su apoyo cuando lo necesitan) y al grado general de aceptación que tiene este estado de cosas, los bancos han podido aumentar sus negocios manteniendo una porción de reservas cada vez más pequeña, lo que lógicamente incrementa su rentabilidad, como viene sucediendo, pero aumenta agigantadamente el riesgo y disminuye su solvencia.

La consecuencia de todo ello es el extraordinario aumento de la inestabilidad del sistema y del riesgo que se asume y la pregunta que hoy día es inevitable hacerse es si en esa loca carrera hacia el beneficio no habrán llegado los bancos al paroxismo y al riesgo excesivo en los momentos actuales.

Este es un asunto que reconocen hasta los propios economistas liberales más sensatos y coherentes cuando critican el actual régimen del negocio bancario y proponen un sistema de reservas bancarias al 100% para evitar lo que podría llevar a un verdadero colapso económico.

Quizá sea demasiado atrevido afirmar que nos encontremos en esta situación, aunque yo no me atrevería tampoco a desestimarla.

En los próximos meses, o quien sabe si en pocas semanas, podremos ir descubriendo lo que efectivamente está pasando en el negocio bancario.

6. Es una crisis que tiene perjudicados.

Las autoridades económicas suelen hablar de estas crisis como si fueran algo parecido a la avería de un mecanismo de fontanería o de un automóvil, sin hacer referencia a los millones de individuos que en realidad pagan con sus rentas, con su trabajo y con su seguridad y bienestar la irracionalidad del sistema financiero en que se soportan nuestras economías.

Como cualquier otra, esta crisis tiene unos claros perjudicados.

En primer lugar, los millones de personas que en Estados Unidos y en otros países han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros. O sus rentas, puesto que no se puede olvidar que cada vez que los bancos centrales suben los tipos de interés lo que directamente se produce es un trasvase de rentas desde los bolsillo de las familias o empresas endeudadas al de los banqueros. Así de fácil.

En segundo lugar, las economías más débiles (como las de las periferias en África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos) puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta se nota especialmente en los territorios que están más necesitados de inversiones y recursos. Y que son, además, los que hacen frente con más dificultad a intereses más elevados.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman, a su vez, un anillo marginal respecto a la inversión financiera. Lo cual es lo mismo que decir, que la crisis se paga en términos de empleo, actividad económica y creación de riqueza.

7. Pero la crisis tiene también unos claros beneficiarios.

No todo el mundo pierde con la crisis. Al revés, de ella saldrán fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.

Por un lado, hay que tener en cuenta que los bancos solo tienen en títulos arriesgados una parte pequeña de su negocio, de modo que la subida en los tipos de interés repercutirá favorablemente en su rentabilidad global.

Otro efecto de la crisis será que se concentrará mucho más la propiedad de los recursos financieros y económicos.

De hecho, ya ha pasado así con los activos inmobiliarios.

Los grandes promotores y constructoras y los bancos han acumulado cientos de miles de viviendas y terrenos que en gran parte han financiado gratis gracias a la burbuja que ellos mismos han contribuido a crear. Se calcula, por ejemplo, que los bancos han adquirido alrededor de la mitad del suelo urbanizable puesto a la venta en España en los últimos quince años.

Ahora que la crisis hipotecaria se desata volverán a acumular activos inmobiliarios puesto que serán los que cuenten con información privilegiada para comprar barato a familias en apuros o a los pequeños constructores con el agua al cuello. O, simplemente, los que no tengan el más mínimo apuro a la hora de ejecutar sus créditos frente a familias que no puedan pagarlos, quedándose con sus viviendas. Y si el Estado (como incluso se ha apuntado en Estados Unidos) da ayudas a las familias para que paguen las hipotecas, lo único que se estará haciendo será garantizar que los bancos sigan cobrando sus anualidades aunque con intereses más elevados.

Además de todo ello, cuando se produce la crisis financiera los poseedores de títulos que tienen menos cobertura (los pequeños o medianos ahorradores, los fondos de inversión con menos liquidez o los que hayan calculado peor el riesgo que debían o podían asumir) tratarán de vender a toda prisa los títulos “infectados”, que serán adquiridos por los grandes bancos y fondos de inversión a precios de saldo, puesto que ellos pueden acumular títulos con rentabilidad más baja gracias a su cartera mucho más grande y a sus beneficios mucho más elevados.

Finalmente, el efecto de la crisis hipotecaria, de la crisis financiera y de la crisis real se traduce, como es lógico que así sea, en la rentabilidad empresarial y en las cotizaciones en bolsa de sus acciones. Y también en este mercado se producirán movimientos masivos de venta que serán aprovechados por los grandes inversores para acumular propiedades empresariales, concentrándose así el poder de los grandes bancos y grandes corporaciones sobre el conjunto de la economía.

La existencia de perjuidcados y beneficiados de estas crisis es lo que demuestra claramente que no son meras cuestiones “técnicas” sino auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas haciendo, no haciendo o dejando hacer son las que hacen que unos u otros sea perjudicados o beneficiados.

8. Es una es una crisis que quizá no sea fácilmente pasajera.


Como es fácil deducir de lo que vengo diciendo, una de las causas de la crisis actual (como de otras semejantes que se han producido en los últimos decenios) es que la economía mundial se ha volcado cada vez más hacia los intercambios financieros. En lugar de servir de instrumento para los intercambios de bienes y servicios, el dinero se ha convertido en un objeto del intercambio. Lo que se compra y se vende privilegiadamente son medios de pago, títulos financieros, papel por papel... Es lo que se ha llamado la economía financiarizada que es intrínsecamente inestable y propensa a las crisis.

A este tipo de economía se la ha calificado como “de casino” precisamente porque se basa en la especulación, porque en ella predomina el riesgo desmedido y la incertidumbre (a cambio, eso sí, de una extraordinaria rentabilidad) y eso lleva lógicamente a que las crisis se produzcan con inusitada frecuencia.

La generalización de la especulación financiera obliga a que los sujetos económicos estén continuamente caminando sobre la cuerda floja, sin una base real efectiva, como de puntillas. Pero, como dice un viejo refrán chino, ninguna persona puede mantenerse de puntillas mucho tiempo.

Por eso se sabía que la crisis hipotecaria iba a desencadenarse antes o después. Llegaría un momento en que las familias con rentas más bajas pero con hipotecas abusivas iban a no poder pagarlas. El nivel de endeudamiento que hoy día existe en la economía estadounidense, en la española o en muchas otras es sencilla y materialmente insostenible. Ha terminado saltando allí y saltará en los demás países.

La razón de por qué se ha consentido una situación abocada a la crisis es doble.

Por un lado, ya ha quedado dicho que la crisis no sólo tiene paganos, sino grandes y privilegiados beneficiarios. Y estos tienen el poder suficiente como para hacer que las cosas transcurran a favor de sus intereses aunque sea a costa de crisis y problemas económicos para los demás.

Por otro, resulta que es imposible evitar este tipo de crisis en el contexto financiarizado y global del capitalismo neoliberal de nuestros días. Cuando salta la chispa se puede tratar de paliar, como han querido hacer los bancos centrales, se pueden poner remedios pasajeros, pero es inevitable que la llama se extienda por todas las economías y por todos los sectores de la actividad económica.

Todo eso quiere decir que el caldo de cultivo de la crisis actual no es una mera incidencia hipotecaria, que sería más o menos fácil de atajar, sino el modo de funcionar de la economía capitalista de nuestros días en su conjunto. Algo que es mucho más difícil de controlar, sobre todo, cuando no hay intención ninguna de hacerlo.

En consecuencia, si hubiera que apostar, yo más bien lo haría por unos meses largos de inestabilidad profunda, de sobresaltos y de pérdida de vigor económico. El sector inmobiliario, en primer lugar, saltará próximamente por los aires en los países, como España, en donde ha generado burbujas especulativas; y detrás de él, quizá algunos ámbitos del sector bancario y financiero. Tras de lo cual es inevitable que venga una nueva fase recesiva que puede ser duradera si no se adoptan medidas de choque rápidas y contundentes en forma, principalmente, de incremento del gasto.

Desgraciadamente, esto último no suele tener hoy día otra lectura que no sea la militar como factor antirecesivo, lo que me permite augurar que, si la crisis va a más, volverán a hacerse fuertes los tambores de guerra.

Ojalá me equivoque.

9. Es una crisis avivada y consentida por los bancos centrales.

Es de gran importancia y muy relevante destacar que los bancos centrales han sido uno de los principales factores responsables de la crisis hipotecaria y financiera que estamos viviendo.

Podemos decir que los bancos centrales son responsables de la crisis, al menos, por tres razones fundamentales.

En primer lugar porque a ellos corresponde la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus consecuencias. Y tienen medios y poder suficiente para llevarla a cabo ... si quisieran hacerlo.

Su vista gorda ante el verdaderamente aberrante e irracional comportamiento del mercado hipotecario, su indiferencia ante el sufrimiento económico que los bancos imponen a millones de familias, su mano abierta para consentir que la banca actúe con plena libertad para imponer condiciones draconianas en créditos y préstamos, o su ceguera cómplice ante el deterioro de la solvencia han favorecido la génesis de la crisis hipotecaria como primer e inmediato detonante del problema económico y financiero que hoy día se está viviendo.

Incluso algunos gobiernos o líderes mundiales estaban advirtiendo desde hace meses del riesgo que se estaba acumulando en los fondos de inversión especulativos, del peligro global que eso llevaba consigo y de la necesidad de regularlos de otra forma para tratar de darle más seguridad a la economía mundial. Pero los bancos centrales, que son quienes disponen de la mejor información sobre esa realidad y quienes sabían bien el problema real que se estaba generando, han venido callando y consintiendo que durante todo este tiempo se acumule la volatilidad y un peligro cierto de recesión mundial provocado por la llamarada originada en los flujos financieros.

En segundo lugar, porque los bancos centrales son los garantes del régimen de hipertrofia financiera y de privilegio de los flujos financieros sobre la economía real hoy día existente. Estas instituciones y la política que llevan a cabo constituyen el sostén principal de la especulación financiera y del privilegio que éstas actuaciones tienen en comparación con la actividad económica real orientada a la creación de riqueza.

Es obvio que la política monetaria es un instrumento esencial de la política económica general para conducir la actividad económica. Pero, en manos de los bancos centrales, se limita a aplicarse para controlar los precios (algo que beneficia sobre todo a los ricos y al capital, porque gracias a ello se garantizan salarios reducidos y retribución más alta al capital financiero), olvidándose de cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el empleo. Y ya he señalado que esa financiarización es el verdadero caldo de cultivo de estas crisis.

Finalmente, porque los bancos centrales no sólo se limitan a actuar de esta forma sino que, para colmo, atan de pies y manos a los gobiernos, que no tienen capacidad de maniobra para adoptar medidas que pudieran llevar a las economías por otros senderos.

Los bancos centrales, esclavos de una ortodoxia sin base científica alguna (puesto que ni uno solo de los postulados en los que se basa la política monetaria y económica que defienden ha quedado demostrado como más conveniente o adecuado que cualquier otro) ni comen ni dejan comer en la economía de nuestros días: como la crisis de estas últimas semanas está demostrando, vienen a ser unos meros instrumentos al servicio del mantenimiento del status quo bancario y del poder monetario y financiero global.

Su papel perverso es ya tan estrepitosamente claro que incluso algunos gobernantes de derechas más lúcidos, como Sarkozy, empiezan a denunciarlo. Y es que es muy difícil que un pirómano pase desapercibido cuando quiere actuar como apagafuegos.

10. Y es una crisis de las que podrían evitarse con otras políticas y con otros objetivos sociales.

Para terminar, hay que preguntarse si crisis como las que estamos viviendo son inevitables o si, por el contrario, hay medios para evitarlas.

En mi opinión, será muy difícil que dejen de existir en el contexto del capitalismo financiarizado de nuestros días. Como he dicho antes, son consustanciales a la lógica compulsiva del beneficio y a la hipertrofia de unos flujos financieros y actividades especulativas que son intrínsecamente inestables y volátiles.

Pero eso no quiere decir que no tengan remedio. Hay fórmulas e instrumentos suficientes para que la sociedad no tenga que soportar sus tremendos costes y para que las economías no se vean sometidas a la quiebra constante, al despilfarro, a la ineficiencia y al bloqueo permanentes.

- Para evitar las crisis hipotecarias es preciso evitar que la vivienda se convierta en un activo creado para generar beneficio a través de la acumulación y la especulación. Y, por supuesto, que sus instrumentos de financiación se transformen en la fuente que nutre la actividad de los mercados financieros secundarios intrínsecamente inestables y generadores de crisis. Los gobiernos tienen medios para asegurar que las viviendas sean lo que deben ser, soluciones al problema social de la habitabilidad, y no activos para canalizar el ahorro de los ricos y para labrar ganancias especulativas.

Para ello pueden establecerse reservas de suelo, controles de precios y políticas impositivas que desincentiven la especulación con bienes sociales básicos. Puede y debe romperse la vinculación entre el mercado de la vivienda y los flujos financieros garantizando fuentes estables y asequibles de financiación no vinculadas a los mercados secundarios que, como hemos visto, son la fuente de las crisis financieras.

- Para evitar las crisis financieras ni siquiera sería necesaria, aunque fuese deseable, una auténtica regulación financiera internacional que hiciera saltar por los aires los mecanismos que transmiten la especulación y la volatilidad a todas las actividades económicas. Quizá baste con incorporar, algo de arena en las ruedas de las finanzas internaciones para desincentivar ese tipo de lógica financiera. Una arena que deberían tener la forma de impuestos y tasas internacionales, erradicación de los paraísos fiscales, transparencia y control y, sobre todo, de la creación de fuentes de crédito públicas que garanticen el funcionamiento de la actividad económica con independencia de los desequilibrios y la volatilidad de los mercados.

- Para evitar las crisis de solvencia bancaria y para limitar el irracional y excesivo poder bancario que provoca crisis y desequilibrios constantes es preciso establecer un sistema basado en la plena cobertura de las reservas bancarias.

- Para evitar que crisis localizadas se conviertan peligrosamente en crisis globales es preciso, sobre todo, acabar con el régimen de plena libertad de movimientos de capital. un régimen que solo es necesario y está justificado para garantizar mayores beneficios a los propietarios de capital, puesto que no hay razón científica alguna que permita asegurar que de esa forma se logran mejores resultados en la producción de bienes y servicios y en la actividad económica en general.

- Para evitar los efectos de las crisis financieras sobre la economía real lo necesario es, lógicamente, controlar la hipertrofia de los flujos financieros, y garantizar fuentes de financiación en la vida económica que no estén al albur de la lógica del beneficio sino en función de las demandas sociales.

- Para evitar que estas crisis aumenten las desigualdades produciendo millones de afectados y muy pocos beneficiarios es preciso restablecer el valor social de los impuestos, crear un auténtico sistema fiscal internacional y mecanismos internacionales de redistribución de la renta.

- Para evitar que lo bancos centrales sigan estando al servicio exclusivo de los más poderosos y esclavos de una retórica económica equivocada que coadyuva a la aparición de recesión y crisis económicas, es preciso modificar su naturaleza, someterlos al control público y de las instituciones representativas y garantizar que la política monetaria se comprometa efectivamente con objetivos económicos como el pleno empleo, la equidad y el bienestar social efectivo.

Anónimo dijo...

Hola Guillermo:

Soy Juan Ramón Muñoz Cruz (juanramo659140389@hotmail.com)

He tenido una idea para la crisis. Supongo que es técnicamente inviable, pero me gustaría saber por qué. Me gustaría conocer tu opinión, favorable o no.


Pues bien, tengo una hipoteca de la que me quedan por pagar 98.000 €.

La vengo pagando desde hace 2 años y medio. Actualmente, cada mes pago 650€, de los que, aproximadamente 2/3 son intereses y 1/3 es capital.

Pues bien, yo propongo una idea con la que:
-El estado no pierde dinero.
-Yo no asumo riesgos de pérdida.
-El banco gana liquidez.
-El banco pierde “tamaño” (no sé cuál sería el término correcto).

Propongo lo siguiente:

Con mis ahorros voy a ir pagando cuotas adicionales, además de la que me corresponde cada mes. Así, si un mes pago 1.300€, está claro que he pagado “1 cuota adicional”.

El banco va a recibir, por tanto, 650€ “en metálico” por cada cuota adicional que yo ingrese.

Por cada cuota adicional que yo ingrese:
-El banco me reducirá en un mes la hipoteca, al final de la vida de ésta. Con esta acción, yo compenso el adelanto que hago. Es importante resaltar que lo que me reduce es 1 mes, no la cuantía correspondiente (así se evita que la evolución del tipo de interés tenga influencia alguna). Aisladamente no me interesa, porque para eso lo pago cuando toque y punto. Por ello también:
-El banco me regalará acciones por valor de dos veces la cuota que pago (1300€ en acciones cada vez que le ingreso 650€ como cuota adicional). ¿Excesivo? ¡No! ¡Yo también pago mis deudas con el doble de intereses que de capital! En todo caso, esta ratio sería negociable.

El banco pierde, claro que pierde, pero sin perder liquidez (la gana) y sin necesidad de buscar compradores.

Como concepto, se trata de que: cuando yo necesité liquidez tuve que asumir las condiciones que el mercado imponía, que siempre pasaban por pagar grandes intereses durante los primeros años. Pues ahora el capital que ha ido ganando el banco gracias a mis intereses, van a volver a mí, en parte.

¿Qué pinta el estado en todo esto? Pues que debería adecuar la legislación para que este tipo de acuerdo entre el banco y yo no nos suponga gasto alguno ni trámites lentos o complejos.

Repaso los objetivos que quería cumplir:
-El estado no pierde dinero. Cierto. Lo que debería es modificar la legislación y proporcionar medios sencillos para que el banco y yo podamos realizar la operación.
-Yo no asumo riesgos de pérdida. Cierto, porque el negocio lo hago con la misma entidad con la que tengo la hipoteca y la reducción de mi hipoteca es inmediata. También debería de serlo en pago en acciones. Mi ecuación es sencilla: por cada mes de más que pago me lo resto al final (eso seguro, por lo que perder no puedo) y, además, gano una pasta en acciones.
-El banco gana liquidez. Cierto. Todo lo que yo le pago de más es dinero fresco para él. Se supone que lo necesita, pues ahí lo tiene.
-El banco pierde “tamaño”. Cierto y lógico, porque me tiene que “dar” las acciones. ¿qué ahora vale 10.000 millones de euros y luego “sólo” 8.000?, pues sí. Es razonable si de verdad es un negocio en dificultades y tiene que recurrir a medidas extraordinarias para salvarse.

Dado el número de personal con hipoteca (y aunque en la mayoría de los casos no podrán pagarse estas cuotas adicionales), los bancos podrían ganar mucha liquidez, si de verdad la necesitan, y lo hipotecados recuperar parte de los, a mi parecer, abusivos intereses que hemos ido pagando.

Por supuesto, es un proceso voluntario. Si el banco no quiere, por mí estupendo. Si me ofrece poco, pues no querré yo... pero que no venga llorando diciendo que necesita ayuda, porque ellos sí que no tuvieron contemplaciones con el sistema intereses de las hipotecas cuando yo lo necesité.

Una cosa es segura: yo no quiero pagar ni un euro al estado para salvar el pellejo a quien me cobra todos los meses 400€ en intereses!!!

Muchas gracias por tu anteción,

JuanRa

2/9/08

¿Facturas en la Seguridad Social?

domingo 31 de agosto de 2008

Nuestro Blog

(...) Ayer uno de vosotros me planteó un tema para que lo comentemos. La posibilidad de que cuando usemos el Sistema Sanitario Público pudiéramos recibir una factura en sombra, que no hay que pagar, pero para saber lo que cuesta. Esto quiere decir que supiéramos el precio de la consulta, prueba diagnóstica, intervención quirúrgica, prótesis, uci, trasplante... Y quien lo plantea piensa que así haríamos un uso racional de los recursos de que disponemos.
Yo no lo tengo claro. He sido doce años responsable de la sanidad en Extremadura y cuando nos lo planteamos no lo vimos nunca claro y no lo hicimos. La Sanidad Pública, universal y gratuita es, a mi juicio, la mayor conquista social junto a la Educación.
¿Sería positivo que supiéramos lo que cuestan las cosas públicas aunque no haya que pagar por ellas?
Un abrazote a todos y a todas. Guillermo


Raimundo dijo...

Sr. Presidente, en Galicia, cuando te operas por la SS., recibes una factura con el coste de la operación. Me operé, me la mandaron.

Me quedé curiosamente extrañado, pero positivamente impresionado.

Es un referente que te visualiza algo, que como el aire, parece consustancial a la vida, y no lo es. Es caro, como lo es un vaso de agua.

Saber lo que cuestan las cosas nos vuelve a la realidad. Y a poder hacer equivalencias con los muy concretos impuestos que pagamos. Junto con los del sr. Botín.

Por mi experiencia, soy partidario, además, de universalizar la fórmula. Como ya se ha dicho en varias intervenciones ¿Por qué no enviar a los padres una carta con los costes de la educación de sus hijos?

Y ¿Por qué no aplicarla a las balanzas comerciales? Basándome en mi comentario de la entrada anterior, sobre el presidente de la Volkswagen, Montilla, La SEAT y la Citröen (ver aquí o aquí), creo que sería muy conveniente empezar a recibir facturas detallando cuánto dinero (al comprar un producto vasco, y pronto, catalán), va a parar a nuestros hospitales, los de la financiación común, y cuánto se queda en los territorios forales (y pronto, en los del Nou Estatut). Bastaría con disponer de un comparador/analizador de facturas en Internet.

Así podríamos votar/comprar con mayor conocimiento. Para tener mejores hospitales (comunes).

En Galicia, si te duele el pecho y el médico de familia pide una radiografía, te dan cita para dentro de algunos meses. Así que pagas la factura en la privada. Sin más detalle.

Un saludo a todos

Garzo dijo...

Hola a tod@s. Hubo una temporada que en los hospitales de la seguridad social de Cataluña, cuando salías del hospital te daban una factura con el importe. La gente comentaba mira mi operación a costado un millón y medio, como diciendo que era muy grave. Creo que la gente no mira cuanto le va a costar la enfermedad. Lo que quieren, es que te curen, no le dan importancia a lo que vale. Porque la salud no tiene precio y si tenemos una de la mejor sanidad del mundo, el informe que te den del precio, no es importante, es más significativo que te curen. Yo no estoy de acuerdo en que te den una factura. ¿Creen que ay alguna persona que vaya al hospital sin estar enfermo? Salud

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Si la medida fuera eficaz, podría hacerse extensiva a la educación. Si cada chaval de secundaria viera lo que cuesta cada día que él está en su asiento, podría servir para responsabilizar. Pero creo estaríamos deseducando en otro sentido. Si es cierto que la educación y la sanidad son un derecho universal, tienen que serlo con todas las de la ley y no debemos ponerle precio. Otra cosa es que enseñemos a valorar las cosas, que no nos gratis. La factura en la sombra es como decirle a alguien "Oye, mira lo que te estoy regalando" cuando lo cierto es que hay que decir "Este es tu derecho, úsalo de la mejor manera".Es un pequeño matiz, pero importante.

Antonio Tejeda Encinas dijo...

A bote pronto, con mucha prisa; por una vez haciendo caso a tu idea (no compartida )de la brevedad en la respuesta y teniendo en cuenta que por motivos laborales y estivales he permanecido en la sobra todo este verano...:
El hecho de conocer todos esos detalles del coste sanitario, ¿no hará que nos sintamos culpables por estar enfermos?
Un saludo a todos y buen regreso.

rasputín dijo...

Seré conciso: De acuerdo con la propuesta. Pero para que se haga con todos por igual.
Es decir, yo he estado años enteros, afortunadamente, sin acudir a ninguna consulta médica y sin adquirir ningún tipo de fármaco, y no se me ha bonificado por ello.
Quiero decir que está bien, que se pase a cada uno lo que le cuesta al Estado en materia de salud; pero que también se informe de lo que el Estado te cobra por estar sano.
Vería más positivo informar a los estudiantes de lo que al Estado le cuesta la clase de Historia a la que van a faltar por estar con la peña, o lo que a cada uno nos cuesta la limpieza de todas las inmundicias que el "botellón" deja en todo el país una noche cualquiera.
Os deseo de corazón la mejor de las semanas. Salud y libertad a espuertas, para todos, sin exclusión. Fue, como no podía ser de otra manera, un verdadero placer.

enrique dijo...

Tampoco estaría mal que se reflejara el gasto farmaceútico anual de cada usuario¡Sólo por si viéndolo en un papelito,nos concienciamos y lo reducimos entre todos un poco y de esta manera evitamos algunos abusos¡¡¡

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

¿Y por qué no hacerlo con todos los servicios públicos? Sabemos lo que cuestan porque pagamos el 16% de IVA y nos descuentan el 20% de nuestro salario por IRPF y todos los demás ingresos públicos... Yo creo que sería una medida más vistosa que otra cosa, y además no puede obviarse que aparecerían problemas adicionales... Creo que sería más útil la expansión general de la idea de que las cosas son costosas y deben ser cuidadas, y por supuesto deberían empezar por hacerlo los que prestan los servicios, con su propia conducta. También quiero recordar, sin saber si me parece bien, que igual que se establece una coparticipación en el pago de los medicamentos podría establecerse alguna, por así decirlo a tanto alzado y sin relación con el coste real, en las prestaciones sanitarias para recordarnos que no son mágicas, sino costosas.

Paco Martín dijo...

OPINO
Partiendo de que cuándo vas al cine, tomas el autobús, o vas al supermercado te dan detallado lo que has consumido. No veo en la forma porque cuándo sales de un hospital no te lleves en la cartera lo que has gastado.
Y diciendo esto que alguien me diga, si aquí se habla de que con eso en la mano, el estado te cobraría un sólo centimo. Porque no se soslaya por ningún lado. Simplemente te llevas una verdad para que la tengas en cuenta.

Mas bien creo que la onda va por otro lado, y si no que me lleven la contraria. Bien quisiera plantear un tema creo que candente. Si por conducir bien el coche, te premian con puntos. El Estado debía de buscar fórmulas para premiar al ciudadano que le ahorra. Que ayuda a que entre todos no paguemos mas impuestos. Porque lo que ahorra el individuo en gastos estatales lo ahorra de paso la comunidad.
Si a tu hijo le das un beso a la buena conducta. Me pregunto porque no se aplica eso con la persona. Si alguien a lo largo de su vida, es modélico, si un trabajador no se da de baja en el trabajo, no evade impuestos etc... quisiera desde esta ventana abrir una puerta a una filosofía de comunidad. Es una forma nueva de ayudarnos entre todos.
Un gobierno puede ser malo o bueno, pero es gobierno al sentir al que gobierna su actividad. (...)


Un "abrazote" de Paco Martín el soñador de guardia.

Emilio M. Aguado dijo...

Dicen que para valorar el dinero hay que saber lo que cuesta ganarlo.

Creo que para valorar la sanidad pública como se merece hay que saber lo que cuesta.

Hay que saber que no es cosa de unos cuantos euros lo que el Estado y la Junta invierte en nosotros.

Hay que saber que el dinero que cotizamos no cae en saco roto y no va a parar a otros.

Hay que saber lo irracional que es estafar al Estado.

Hay que saber, en definitiva, la grandeza del sistema de Bienestar que tenemos.

Me parece una idea genial.

rasputín dijo...

Siento ser recurrente en el tema propuesto, pero no se merece menos.
No creo que al trabajador que, ¿religiosamente?, paga todos los meses sus (una media) de 100 euros por asistencia médico-farmacéutica, se le pueda achacar un abuso de estos servicios sociales, máxime cuando, en la mayoría de los casos, según las edades, se está meses y meses, como mínimo, sin recurrir, afortunadamente, a ellos.
Por lo tanto, y voy a ser breve, cosa extraña en mí,veo un ataque frontal a la tercera edad dicha propuesta de debate.
Pues no creo que a los abuelos les apetezca atiborrarse de medicinas a diario ni guardar soporíferas colas para ser asistido por su médico de cabecera o especialista.
Y, de seguro, que les traerá al fresco si llega a darse la situación de que, tras extenderle las recetas, les den un ticket del "consumo realizado", básicamente porque un alto porcentaje de nuestros abuelos (no los tengo, pero hago mío los vuestros) no tuvieron tiempo de aprender a leer, el trabajo se lo impedía.
Seamos serios;en aras de mejorar la situación económica reduciendo el gasto público, ataquemos los lujos babilónicos de muchas instituciones antes que las secuelas que muestran varias generaciones por culpa de una actividad laboral "mal administrada", sufridas en sus carnes de manera callada, sin nadie que diera una "perra gorda" por escuchar sus súplicas .
Salud y libertad a espuertas con comuelgo, para todos, sin exclusión.
Fue, y lo sabeis, un placer.

lamiradadelotro51 dijo...

Estamos haciendo superponibles los diferentes gastos publicos, y la sanidad en absoluto es comparable, por su generalización (universal), su frecuentación, por la evolución de la medicina con un coste “increscendo” imparable y otros varios factores que no referiré por no extenderme mas.

No es superponible con la decisión de una autovia, o un pantano en la que poco decide el contribuyente, en los que el mantenimiento a la inversa que un hospital es secundario. Hacer un hospital es relativamente barato, lo realmente caro es mantenerlo abierto.

Nadie quiere asustar Pura, a los abuelos, tampoco nadie quiere quitarles nada al contrario, los recursos para quien los necesite. El recibir una factura en “ sombra”, es tener conocimiento de a donde van nuestros impuestos, como gestionan nuestros politicos. Nuestros sanitarios. Es conocimiento, información y eso siempre es bueno. A todos puede agobiarnos recibir una citación de hacienda y luego resulta que se nos olvidó firmar la ultima pagina. Esa factura seria papel de uso frecuente y concienciante en breve, asumido por todos, y concienciador de todos.

Una de las personas responsables de los sistemas informaticos sanitarios publicos, me decia recientemente, que a “grosso modo” seria facil de realizar igual que se codifican todos y cada uno de los pacientes que pasan por el hospital o el gasto medico por ejemplo.
Un cordial saludo a todos.

más que palabras dijo...

Si, si, si todo lo que aquí se está diciendo está muy bien, todas las opiniones son muy loables pero yo lanzo un órdago: ¿álguien se ha parado a pensar por un momento si el envio de la "factura fictia" realmente va a producir el efecto deseado? ¿Eso nos va a concienciar? Sinceramente creo que no. La conciencia debería empezar en las cosas básicas, en la base. Hay que dejarse de tanto egocentrismo y tanto ombligo del mundo y pensar que esto es un derecho y una obligación de todos para todos.

Malo Malísimo dijo...

(...) ¿No sería más rentable crear una empresa pública de farmacia y parafarmacia que surtiese a los Hospitales y a las farmacias? Vamos hacer nosotros las medicinas o las vendas. En los noventa trabajé como visitador para un laboratorio nacional. El Omeprazol se vendía a 3000 pts (18€) un bote de 28 capsulas de 40 miligramos. El Kilo de producto costaba entonces 500 pts (3€),más o menos de un K se sacan unos 20.000 frascos de 40 mg., sin contar aditivos y demás. No se a cuanto andan ahora esos precios pero de seguro que la proporción como poco se mantiene. Esa empresa si sería un ahorro y una magnífica inversión.¡Ya sé que la industria que la Admon.... Pero no me negarás que sería de fábula.
Sed Buenos y Pecad Mucho.

Hitos dijo...

Veo el tema de la siguiente manera.

Igual que en casa ¿Cuantas veces le hemos dicho al hijo pedigüeño cuanto nos cuestan las cosas? en mi caso un montón, porque uno de mis hijos no hace más que reclamar y pedir.

El otro no pide casi nada, se acomoda con todo. No sería justo tratarlos a los dos de la misma manera (que además el segundo se autolimita cuando nos quejamos del coste de las cosas)

¿Factura para el quejica?

De todas formas no creo que le esté diciendo a mi hijo que le voy a cobrar por los artículos de los que le informo del precio.

Lo mismo mi teoría hace aguas en miles de puntos, pero si no fuera así, factura para el quejica y no sólo del mundo sanitario. De la enseñanza concertada, de la administración local, del servicio de policía...

Buen fin de semana a todos

rosa roja dijo...

Tengo una hija en Inglaterra, la sanidad de ese pais "ejemplarizante" (segun algunos) y modelo ha seguir no cuenta con centros de salud y consultorios medicos que atiendan las consultas diarias, la consulta se hace por el doctor en una casa de un paciente elegido por este ultimo y en la calle donde se han producido mas llamadas para consultas.

Los hospitales no tiene una cama por enfermo, ni dos, ni tres... es una inmensa nave con veinte o treinta camas separadas por cortinillas, esta queridos compañeros es la sanidad publica inglesa, luego esta la privada que son hoteles de lujo, pero tienes que pagarla y cuesta un riñon.

La clase media inglesa cuando tiene que operarse utiliza un truco que consiste en venirse a nuestro pais y enfermar aqui, se le opera,(sobre todo las caidas en el aeropuerto por problemas de caderas)NO COBRAMOS NADA (...)

de septiembre de 2008 7:30


23/4/08

Escribir largas parrafadas en el blog ¿Se puede? ¿Se debe? Y la enseñanza en catalán, en gallego, en vasco...

Raimundo dijo...

Sr. Presidente, aparecen quejas reiteradas sobre las largas crónicas que escribimos unos cuantos (y yo el primero). Me acojo al derecho de réplica. Veamos en un comentario corto-alargado el porqué escribo textos largos. Porque la estructura de este blog lo permite-exige.

Imaginemos una entrada en un blog normal. Por ejemplo sobre la extraordinaria observación del señor Ernest Maragall (Ver aquí)
acerca de los niños catalanes que no hablan castellano. El administrador de un blog normal propondría una serie de medidas para enfrentar esta debacle cultural (bien conocida por los allí emigrados). Entre ellas, por ejemplo, que todo opositor a la administración extremeña empadronado en Cataluña o País Vasco (las sumergidas) supere un examen de español (en el acostumbrado nivel C; tres acentos mal puestos, suspenso).

Necesitaría una larga parrafada para convencer a los catalanes de la justa reciprocidad de la medida. Larguííísima.

Y entrarían en el blog ululantes exclamaciones, cortííísimas…

En este blog se comenta al revés. La propuesta la hace el sr. Presidente en un breve enunciado “hablemos de las guardería, de los idiomas, hablemos de los horarios…”

Y somos los comentaristas quiénes nos explayamos, con soluciones. Muchas veces, necesariamente largas. Ejemplifico con algunas:

Propuse instalar guarderías debajo de las gradas de los estadios de fútbol. Propuse que se monten clases particulares de inglés en La India para los alumnos extremeños, y no me retracto (Ver el comentario de las guarderías
y el del inglés).

No me negarán los amantes de la brevedad que este tipo de medidas requieren de una prolija aclaración. De un texto largo, suficiente y preciso. O me encierran.

Este blog exige trabajar, no desembuchar. Leo 40 o 50 comentarios, los resumo, elijo mi punto de vista, redacto, lo envío.

Otra cosa es que la interfaz del Blogger sea especialmente molesta para la lectura. Poco se puede hacer. Si se clickadónde pone “comentarios” se lee en una banda muy estrecha. Si se clickasobre el título de la entrada, la banda es un poco más ancha.

Es lo que hay. Textos largos para soluciones, cuando menos, elaboradas.

Y en los otros blogs, comentarios cortos para desahogos irritados.

Un saludo a todos

Puntos de vista y ... nada más dijo...

La prueba de castelano la pondría a todo el mundo. Podría ocurrir que catalanes supieran mejor el castellano que gente de aquí. Las lenguas se pueden aprender, no son un impedimento legal ni un motivo de discriminación.

saludos

Raimundo dijo...

Estimado CB:

Perdona el retraso en contestarte, pero no me di cuenta de tu comentario hasta verlo en el correo electrónico (que leo discontinuamente).

Es evidente que muchos catalanes utilizan el castellano perfectamente. Pero también lo es el hecho de que no lo pueden utilizar en unas oposiciones a la administración autonómica catalana.

A esa discriminación me refería. Cualquier discriminación en razón de lo que sea, en este caso del catalán (como lo fue del castellano antes) es fascismo, y mas concretamente, colonialismo.

Tengo amigos en Cataluña. Algunos argentinos (hijos de emigrantes gallegos que a su vez se vieron obligados a emigrar por causas fundamentalmente económicas).

Sus hijos son discriminados en razón de lengua. Es imposible en toda Cataluña que sus hijos reciban algo más de tres horas en castellano. No hay papeles para pedirlo. Las conversaciones con directores de colegios, de trato correcto, sin obviar alguno insultante (se empieza a extender por Cataluña un prejuicio contra los sudamericanos; se dice que se resisten a aprender el catalán, cosa que no hacen los marroquíes), pero siempre desesperanzador (“no hay nada que hacer”).

Esto supone un retraso, no para todos, pero sí para algunos de sus hijos, que no se adaptan a esta imposición. Y sus padres tienen que quedarse con los brazos cruzados, porque no hay nada que hacer contra el retraso impuesto a sus hijos poco sueltos en lenguas.

Es discriminación de clase. Se hace para impedir que los privilegios de una élite nacionalista se vean afectados. Y no lo digo basándome exclusivammente en mis observaciones, sino en un gran artículo periodístico, el de Pablo Ximenez de Sandoval:¿Está perseguido el castellano? en el que se cita, nada menos que a Ernest Maragall, diciendo lo que todo el mundo conoce, que hay niños catalanes que solo chapurrean el castellano (y a nadie le interesa el gran perjuicio que pueda suponer para ellos, para sus derechos).

Y el de Antón Costas:Qué le pasa a Barcelonadónde se dice literalmente “que ha habido una utilización de la lengua por parte de las nuevas élites políticas y burocráticas para reducir la competencia y reservarse el acceso a los puestos de trabajo de la Administración, que es el gran empleador de Cataluña”.

Se impone el catalán para discriminar a los charnegos. Y la lucha contra esa discriminación no se debe dejar en manos del PP. Es su mejor baza electoral porque tiene razón, y eso es a la larga mortal para el PSOE, para su identidad, que es la lucha contra todo tipo de discrmininación. Aunque sea aceptada en su vivero de votos.

Un saludo


Puntos de vista y ... nada más dijo...

Raimundo. Lamento discrepar. Creo que el castellano es una lengua que se defiende sola. Es como si me dijeras que hay que proteger al inglés en Puerto Rico - territorio de los EE.UU. y con el inglés como lengua oficial- porque en las escuelas quieren usar la lengua autóctona como vehicular. En muchas ocasiones, creemos que los problemas de los adultos los van a tener los chavales. En Cataluña no sólo es imposible no aprender castellano sino que el bilingüismo les facilita enormemente la adquisición de varios idiomas. Si vas por Europa te darás cuenta de que los catalanes, en general, hablan con facilidad más idiomas que el resto de españoles. Es cierto que el bilingüismo retrasa el dominio perfecto de la ortografía frente a los monolingües, pero las ventajas merecen la pena. Sé que me vais a linchar más de uno, pero te aseguro como profesor de lenguas que si un día me voy a vivir, aunque fuera por un par de años a Cataluña, querría que mis hijos se integran en el sistema que usa la lengua autóctona como vehicular. Crear dos líneas sería poco conveniente porque acabaría creando unos ciudadanos incapaces de usar la lengua autóctona.

Ese modelo que propiciáis es el que ha provocado que en Bélgica los flamencos hablen dos lenguas pero los valones sólo una. ¿Qué ocurre enm país vasco? Que el modelo todo en castellano con euskera como asignatura se ha quedado reducido a a los inmigrantes de fuera y, al final, los hijos de castellanohablantes españoles han acabado por llevar a sus hijos al modelo D.

En cualquier caso, es un tema para hablar muy detenidamente y discrepasr, si es necesario. Pero las lenguas no son mejores ni peores: cuantas más sepamos todos, mejor


Un saludos

Raimundo dijo...

Estimado CB:

Perdona el retraso en contestarte, pero este fin de semana no pude acercarme a un ordenador.

Expongo mis argumentos desde el punto de vista de un alumno concreto, el único que contemplo. Y por extenso, aviso:

A los puertos gallegos están llegando marineros indonesios (que presumiblemente hablen algún dialecto javanés). El que tenga hijos querrá que estudien en inglés y en castellano. No querrán sobrecargarlos con el gallego, por miedo a las malas notas (es de suponer).

Si se marcha a Cataluña, porque ha encontrado un trabajo mejor pagado (y de menos riesgo) querrá que siga estudiando en castellano, y no en catalán. Por lo mismo. Es el derecho de ese niño (ya que es imposible que estudie en su lengua materna) elegir lo mejor para él. Lo más útil.

Pues no puede ser. En Galicia estudiará la mitad de las asignaturas en gallego. Y en Cataluña, todas en catalán. Si este traqueteo lingüístico se traduce en malas notas, compromete su futuro ¿Con qué derecho?

Este marinero vive, trabaja y paga sus impuestos aquí. No viene a salvar el gallego. Que muera o viva le trae sin cuidado. Quiere que su hijo salga adelante.

El derecho de su hijo a elegir el idioma que más le convenga no puede ser sacrificado en el altar de un idioma moribundo. Él no tiene la culpa.

Lo que pase con el catalán, con el vasco, con el gallego será lo que quieran sus hablantes, pocos o muchos. Si prefieren el castellano, por vagancia, por lo que sea, nadie lo podrá impedir. No se puede poner puertas al campo.

Nadie pide que el catalán sea expulsado de la escuela, se pide que los alumnos charnegos o inmigrantes sudamericanos, de lengua materna castellana, puedan elegirla para aprender. Y si es malo para el catalán, mala suerte, pero los derechos del niño inmigrante están por encima del destino de los idiomas.

Un niño puertorriqueño debe aprender en su lengua materna, español, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría privarle del inglés. Sería criminal. Pero lo que dice Ernest Maragall es que hay niños a los que se les priva del español. También un crimen. Ninguna salvación justifica eso. Ni la del español en Puerto Rico, ni la del catalán en Olot.

Si un padre quiere que su estudie en castellano, será porque le parece que es lo mejor para él. Si otro padre quiere que estudie en catalán, será por lo mismo. Es justo. Que los dos puedan elegir.

Me da igual que el castellano se convierta en un spanglish, o no, que el gallego se convierta en un portuñol, o no. Son movimientos lentos e irremediables, que trascienden a los individuos. Unas lenguas mueren y otras nacen. Ningún niño tiene la culpa de eso.

¿Qué sucede en clase? Esa es la cuestión. El profesor debe proteger el derecho de los niños a aprender de la mejor forma posible. Como sabe hablar las dos lenguas, no hay ninguna dificultad en enseñar en catalán a los catalanofalantes, y en castellano a los castellanofalantes. No es necesario un doble sistema escolar cuando los profesores hablan los dos idiomas (que son muy parecidos entre sí, como lo son castellano, catalán y gallego. Del caso vasco hablaré al final).

Yo he vivido la experiencia de los profesores que impedían hablar a los hijos de los campesinos en gallego. Durante el franquismo. Lo que oigo de Cataluña y País Vasco (esperemos que no llegue a suceder en Galicia) es lo mismo. Fascismo.

Si un niño le hace una pregunta en su lengua materna al profesor, sea en gallego, en castellano o en catalán, y éste se niega a contestarle en ella, a pesar de hablarla, está haciendo lo mismo que vi hacer durante el franquismo, humillar al niño pobre. Y eso es lo que jamás debe hacer un profesor. Me parece evidente. Son situaciones idénticas. Porque lo fundamental no es Franco o Pujol, es el niño agredido.

¿Y cuando el profesor no domina el vasco, porque es muy difícil? Pues ha pasado lo siguiente:

“Exceptuando las ikastolas, sólo el 5% del profesorado era entonces (en 1982) capaz de impartir clase en vasco -un porcentaje que ahora asciende al 80%”:(Ver aquí)

O sea que profesores talluditos de matemáticas, historia, ciencias, etc… aprobaron los cursillos de capacitación, pero al explicar en vasco siguen traduciendo del español. Explican en un lenguaje pobre. Supongo que saltarán al castellano cada dos por tres, para que se les entienda. Resultado:

“Ya no se trata sólo de que los alumnos del modelo A (íntegramente en castellano) no logran ese nivel, sino que tampoco lo consiguen dos tercios de los estudiantes del modelo B (bilingüe) y un tercio del D (íntegramente en vasco), según la última evaluación realizada en 2005.”

Un tercio de los alumnos inmersos en el vasco no dominan el vasco. Un desastre consentido por razones políticas (básicamente, amenazas terroristas).

Porque no se explica de otro modo seguir con un modelo de enseñanza del vasco que no enseña vasco:

“Los socialistas advierten de que no se puede establecer un nivel B2 al terminar la secundaria cuando la última evaluación realizada con ese baremo a un grupo de alumnos para conocer su dominio del idioma cooficial se saldó con un importante fracaso. Sólo un 57% de los alumnos del modelo íntegramente en vasco, con el castellano como asignatura, superó esa prueba. Ningún estudiante del modelo en castellano, con el euskera como materia, consiguió siquiera superar una fase previa y únicamente un 33% de los alumnos de la línea bilingüe aprobó.” :(Ver aquí)

Modelo A (en castellano): 100% de fracaso
Modelo B (bilingüe): 67% de fracaso
Modelo D (en vasco): 43% de fracaso (Este 40% ¿Qué hará todo el día en la escuela, si no dominan el idioma de las clases? ¿Recurrir a manuales en castellano? )

Un desastre consentido. Irremediable a estas alturas. El idioma vasco tiene todos los números para desaparecer. Le echaron una mano, pero al cuello. Por muchas estadísticas que digan que se va salvando. Lo que cuenta es la próxima generación, la del modelo A, B y D, la que no lo entiende.

Un saludo.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Una pregunta simple.

¿Encontráis lógico que las escuelas de Puerto Rico usen el castellano como lengua vehicular, teniendo en cuenta que el inglés es una asignatura y es lengua oficial de la isla?