(...) Esta semana se celebra en España las Jornadas Mundiales de la Juventud, encuentro de la iglesia católica. Hoy lo estuve hablando con un grupo de personas mayores de mi pueblo, algunos de ellos militantes de mi partido. Y lo valoraban con normalidad. España es un estado sin una confesión religiosa. España es un estado dónde la mayoría de sus ciudadanos se declaran cristianos.
Artículo 16 de la Constitución.
1.Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto sin más limitación que la necesaria para el mantenimiento del orden público. 2.-Nadie está obligado a declarar sobre su ideología, religión y creencias. 3.-Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
La creencias no están para arrojarlas a la cara de los demás. Las no creencias tampoco…
Sobre si genera gasto público o no, deberíamos saber primero bien cuánto y cómo queda el balance con los ingresos. Y comparar con otros gastos. Y siempre habrá quien piense que es mucho o poco.
Lo he dicho muchas veces en esta Plaza. Soy cristiano y laico. Tengo mis creencias y mías son, respeto a los que tengan otras o ninguna. Lo que nunca haré será imponer a los demás las consecuencias de las mías. Mis límites como ciudadano están en la Declaración Universal de los derechos humanos, en la Constitución Española y en el Estatuto de Autonomía de Extremadura.
Un abrazote
Guillermo
Sr. Vara, la visita del Papa es un acto de masas. Un espectáculo.
La visita del Dalai Lama, también lo sería. De los religiosos.
Los hay deportivos, musicales… y también atraen a cientos de miles de personas.
Todos buenos para el turismo. Lo que nos queda. Bienvenidos sean… y que vuelvan.
Laicismo es que el estado no financie a la Iglesia Católica.
Ni a los sacerdotes, ni a sus escuelas. Ni a la budista, ni a la musulmana, ni a la evangélica… Lo del César, al César.
La Iglesia tiene centros de enseñanza, tiene templos, tiene edificios, tiene organización… tiene todo lo que hay que tener para que empiece a pagarse sus gastos.
La Iglesia Católica debe autofinanciarse… con la aportación de ‘sus’ fieles. No con la de los budistas, ni con la de los evangélicos, ni con la de los ateos. Es lo acordado.
Cuanto antes empiece, mejor para ella, porque reencontrará el mensaje de Cristo.
Y para nuestro déficit.
Lo de los saraos… cuantos más, mejor. El turismo es de todos.
Un saludo.
Sr. Presidente: pregunta como vemos a los políticos, a los que hacen el trabajo político. Será porque pasan estas cosas:
1ª escena. Cataluña: Hundimiento del Carmel (etc.). Se visualiza la decadencia catalana a manos de CIU (y las comisiones del 20%). Cambio. Maragall (en célebre sesión) se niega a investigar/atajar esas comisiones. Y se pone a escribirles estatuts a los ricos ¡Cómo si ese fuese un trabajo! Ergo: abstención en la votación del Estatut.
La “agenda electoral” (para resolver problemas sociales) se olvida, y se impone la “agenda política” de las élites (para intermediar en el reparto del poder, el que llueve del estado).
2ª escena. Galicia: Se va Fraga. Entusiasmo ¡Se acabarán las listas de espera! Pasa el tiempo. Nadie quiere cargos en Sanidad. Nadie quiere “marrones”. Mejor Cultura.
Es que… la carrera burocrático-partidista de alguien se puede resentir ¡Y aquí estamos para lo que estamos! Los profesionales…
3ª escena. Zapatero: Retirada de las tropas de Irak. Bien. Polémica sobre piso de 40 m. y alquileres. Bien… pasa el tiempo. Pues… ¡Al lío del rico Estatut!.
El político es el que hace un trabajo político cuatro años ¿Y en qué consiste eso? En cumplir las promesas electorales. Trabajo político sería, por ejemplo:
- Haber cortado la especulación de la vivienda a tiempo. Y evitado que “los balances de las cajas de ahorro den miedo” (y que la banca española disponga de carísimos créditos internacionales a cuentagotas)
- Dotado a los juzgados de un sistema informático adecuado.
- Acabado con la degradación de la escuela.
- Atajado las alzas de precios agrícolas desorbitados creando nuevos canales de comercialización.
Vamos. Resolver los problemas creados (casi todos) por Aznar, para beneficio de los especuladores (los cien mil “poceros” y parentela).
Para eso trabaja un político socialista, o por lo menos se le espera en esa lucha. Y si lo hace, se le vota, como a Felipe González o a Caldera.
Un saludo a todos
(Siempre me alargo, pero hay un remedio muy efectivo para un texto largo; solo se leen los cortos.)