(...) Lo dije hace unas semanas y lo ratifico ahora. Los ciudadanos y ciudadanas son enormemente capaces en esta querida tierra de Extremadura de saber que son muy importantes. Y por eso hablan y dicen lo que quieren, y lo que piensan.
Nos guste más o menos a los que recibimos sus comentarios críticos. A mi me parece extraordinariamente importante porque significa la madurez de una sociedad que es la nuestra. Ahora sí la de todos.
En el Polígono Industrial El Prado se nos ha vuelto a insistir en la necesidad de una guardería. Creo que es una cuestión de conciliar la vida familiar y laboral. Tan necesaria como objetivo a corto plazo.
Y nos han planteado una visión atrevida y valiente del papel de las empresas en la gestión de estos recursos. Pero comprometiéndose. Dando más que pidiendo. Me ha producido una sana sensación de cambio de mentalidad.
Luego nos vimos con el mundo del turismo, de la hostelería, de la gastronomía. Y me siento orgulloso del nivel que demostraron.
Un abrazote
Guillermo
Sr. Presidente, una madre trabajadora tiene su hijo en la guardería del polígono en el que trabaja… ¿Y si cambia de trabajo, o si lo pierde?
¿Tendrá que llevar a su hijo a la guardería de ese polígono, y desandar luego el camino hasta su nuevo trabajo? ¿Queda unida a ese polígono mientras su hijo sea pequeño?
Ya puestos… ¿por qué no un instituto en el polígono?
Pues… porque si las casas están en la ciudad, las escuelas también. Acercando a todos. Padres, niños, profesores.
El tiempo de esa madre debiera ser sagrado… o sea, la vara con la que se mida la organización del tiempo en ciudades (y polígonos).
No lo es si la madre pierde una mañana en hacer cualquier trámite administrativo, o bancario… ¿podrían abrir las administraciones, los bancos, todos, por la tarde?
O si la madre pierde media mañana pidiendo una cita médica… ¿No bastaría con un mensaje de SMS?
Lo sería si esa madre pudiese comer todos los días en casa… si el trazado de un carril-bus hasta el polígono, le permitiese llegar en 15 minutos a su parada. Directamente.
Pero, y sobre todo, lo mejor para el hijo sería que la madre cobrara el mismo salario que un hombre.
Y para todos.
Un saludo
Sr. Presidente, nos pide opinión sobre el tiempo organizado (los horarios). Que dependen del espacio organizado (la ciudad). Y es vital para la sociabilidad organizada (el empleo, la familia, los amigos). ¡Uff! Muy complicado. Mejor preguntarlo. A quienes sufren la desorganización ciudadana del tiempo y el espacio. Sería lo más aclarador.
A los que huyen de la conurbación Madrid-Barcelona (creada recientemente por el AVE)…y de “Espes”, y de los “gasparines”. Varios me han dicho que se van porque quieren dormir bien (en una ciudad pequeña), sin las 2 horas en el metro de Madrid, más en Barcelona, y en Tokio 4… de pie (así se duermen en todos lados)
Sueñan con una red de pequeñas “ciudades de acogida”. Quedan pocas donde hacer realidad su esperanza (Cáceres, Ferrol, Lugo, Santiago, Gijón, Cuenca, Soria, Segovia, Teruel, Zamora, Córdoba… Cádiz, etc…)
O sea, de 50.000 h. a 300.000 h.; con escuelas, administración, un gran hospital, polígonos industriales, hipermercados, juzgados, estadio de fútbol, polideportivos, cines, iglesias, centro antiguo.
Preguntarles también a los vecinos de estas ciudades. Haría falta encuestarlos exhaustivamente. Sobre sus actividades diarias, horarios, desplazamientos (especialmente de la mujer trabajadora, donde compra, trabaja); por sus necesidades, por sus deseos (qué hace, pero que querría hacer).
Para trazar un mapa detallado con los desplazamientos, las necesidades y las carencias reales de los residentes de la pequeña ciudad. Para hacerlas todavía más acogedoras.
Conocidos los movimientos del día a día, se habla con empresas, instituciones etc., para elaborar soluciones (escalonar las entradas y salidas de las grandes empresas, privilegiar itinerarios a ciertas horas mediante redes de semáforos centralizados, cooperativas de transporte, tarifas bus-tren unificadas, etc.), que se publicitan y se votan.
Pero no basta con preguntar. Como ya se dijo en el blog, el tipo de trabajo es determinante. El trabajo con buena productividad es fácilmente acomodable, y el de baja (hostelería) inaguantable.
Así que habrá que llevar a estas “ciudades de acogida” empresas del conocimiento. Las más productivas ¿Cómo? Con buenos sueldos y alquileres bajos (en el blog ya se propuso algo de estoen la huelga general).
Si se las dota con una red de fibra óptica, y encima de ésta se colocan habitaciones para estudiantes (20 euros/mes), apartamentos (100 euros/mes) y pisos (200) euros/mes (los nuevos materiales y subvenciones lo permiten), miles de pequeñas empresas del conocimiento las elegirán para instalarse.
No confundir “ciudades de acogida” con las abundantes “aldeas invivibles” (tipo Vigo). En estas las únicas medidas posibles para evitar los atascos de las 8,30, sería despertar a todos los ciudadanos a las 6,30 h. en punto (a toque de sirenas de ambulancias, policía y bomberos), único modo de escalonar las salidas. Igual que en Madrid pero en pequeño.
Un saludo a todos
(“gasparines”: define la inanidad de la clase alta catalana (manifestada reiteradamente en estos últimos tiempos). Concepto sacado del libro de la poeta gallega Luisa Castro: La segunda mujer. Sabe de lo que habla. Se casó con uno de ellos, un “Gaspar”, y lo describe en esas páginas)