"Os sugiero que me deis vuestra opinión sobre los pasos dados en nuestra sociedad en el camino de la igualdad entre hombre y mujer." (
El cuaderno de Guillermo Fernández Vara, 21-10-07)Nuria dijo...
Si me comparo con mi madre, sólo una generación...la diferencia es como de la noche y el día. No soy mejor, soy distinta. Mi vida, mi pensamiento, mi formación, mis oportunidades, mi mentalidad , mis actividades son opuestas...
Y la generación de mi hija ... es distinta a la mía. Esto progresa adecuadamente... Lo cierto es (no sé si demasiado pronto o no) que desde algunos foros y blogs impulsados por "chicas" se empieza a hablar de cierta incomodidad con la paridad impuesta y con eso de las cuotas. Hay quien habla incluso, manifestando su desacuerdo, de la
"cuota tetas". Yo creo que se sienten (como es verdad) y son conscientes (como es más verdad)de que las capacidades no tienen sexo y
empiezan a pensar que las cuotas quizá hasta les perjudiquen. De todos modos la diferencia no es Hombre/Mujer, sino Madre/No Madre.
TERESA.
22 de octubre de 2007 22:22Comentario a Anónimo: Anónimo tiene razón, y resume en tres palabras mi largo comentario. El problema es ser madre trabajadora en una ciudad (en el campo, las madres campesinas no se han quejado del trabajo de criar). En las ciudades grandes no parece que sea ya posible una solución, pero en las pequeñas, en las extremeñas, se puede criar si se expulsa al coche de sus calles, para que jueguen los niños en ellas.
carlos db dijo...
¿que sentido tiene obligar a mantener una cuota que oblige a la presencia de hombres?...
22 de octubre de 2007 22:53
Sr. Presidente, confía quien está informado. Quien conoce. Conocimos y confiamos en Felipe González por su carisma, el de quien crea confianza (y un estado de bienestar).
Pero a quien desinforma también le otorgamos esa misma confianza. Un lío.
Porque nos dice lo que queremos oír (su publicidad). Que si compramos un piso en Seseña somos muy inteligentes. ¡Total, los problemas los resolverá un señor “con recursos”! Porque está “informado”, y lo avalan las cajas de ahorros.
Y Botín confió en Madoff, porque creía que “él sí sabía realmente como se cocían las cosas” en el cogollo del cogollo.
Y los de las cajas de ahorros confiaron en los “poceros” porque ellos “sí sabían convencer” a los alcaldes con “sus recursos”.
Hay que aprender a distinguir información de desinformación.
Como cuando la “conspiración del 11-M”, o las “armas de destrucción masiva” de Sadam Hussein.
Siendo un poco más inteligentes que el New York Times. Tanto como los electores que echaron a Aznar… y a Bush (tarde).
O con información pública (temprana).
Si el Ministerio de Hacienda dispusiese de un censo con todas y cada una de los edificios del país, de una ficha con sus datos (dimensiones, cargas, situación legal, acceso a agua, electricidad…) a partir de informaciones de notarios, arquitectos, registradores, de alquilados.
En el que las construcciones sin ningún tipo de permiso fuesen señaladas por informes de la policía municipal, o localizadas a partir de fotografías por satélite.
Distinguiríamos un piso legal de uno ilegal con un simple click. Y los vacíos (y candidatos a pagar altos impuestos por “falta de uso social de la propiedad), de los ocupados.
Habríamos visto las “seseñas” volando.
Pero aquí estamos, sin información de las cajas de ahorros, pero confiando en el carisma de Obama (Hussein) ¿Y en Zapatero?... Veremos ¿El batacazo?
¿De Obama?
Si supiéramos lo que pasa… y cuanto petróleo queda… ¿Confiaríamos?
Un saludo a todos