28/6/14

Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas

La emisión de una moneda digital ligada a la energía generada por placas solares,  por parte del Banco de España, o de  la Junta de Andalucía, o de una Asociación de Cooperativas de Consumo y Producción, o de las Cámaras de Comercio, nos permitiría crear empleo, sin endeudarse en euros, y alcanzar la soberanía financiera.

La de dar crédito a familias y empresas, escapando así del credit crunch’ que ahoga el sur de Europa.

Una moneda es una cuestión de confianza. Según quién la emita, circulará o no. El problema para su aceptación es la solvencia. Si las instituciones que la respaldan no la tienen,  no  será aceptada. Es nuestro caso. Funcionará únicamente si un valor incuestionable la respalda. Y oro no tenemos.

Cuando Google lance su esperada moneda digital, no tendrá ningún problema. Será aceptada por su capacidad tecnológica. Si crease un banco, la gente depositará su dinero en él.

Cuando Amazon lance la suya, también será aceptada. O la NASA. Si Repsol, o las eléctricas, o las industrias del gas, las emitiesen, tendrían asegurado el éxito. 

El conocimiento o la energía, pueden respaldar cualquier moneda.
Nada que ver con una moneda emitida por un país desarbolado por la crisis económica. Si la emitiese España, nadie la usaría.

Pero si el Banco de España, una autonomía o una ciudad pusiese en valor la energía solar que nos baña, sería aceptada… por su capacidad para producir energía.

 Ya sabemos recoger la radiación del sol, como las plantas. Esa energía, ese conocimiento son los dos pilares sobre los que construir una nueva economía. La de la soberanía...  energética y monetaria. 

Si la Junta Andalucía emitiese una moneda digital normal no tendría efectos apreciables. Se trataría de otra de tantas monedas sociales, con un radio de acción local o simbólico.

Pero, si esa misma moneda estuviese respaldada por la generación de electricidad a partir de las placas solares instaladas en Extremadura o Andalucía, esa moneda electrónica sería aceptada en toda España.

En el blog 'Soberanía financiera' se puede ver cómo podría implantarse a nivel locar, en 'Transición energética financiada con moneda social'. 
 Un ejemplo de su funcionamiento:


El respaldo de la energía solar nos permitiría darle credibilidad. Si necesitamos confianza, el combustible del futuro la tiene.  

 Al fin y al cabo, al dólar lo que realmente lo respalda es el petróleo.

Es el argumento que posibilitará su aceptación en el mercado interior español. Un respaldo real.

Nos evitaría el dilema de salir o permanecer en el euro. Permanecer es prolongar la austeridad,  es paro, es deuda impagable, es el camino al subdesarrollo. Salir del euro es el ‘corralito’.  
 
Pues ni lo uno ni lo otro.

Una moneda digital respaldada por la energía solar con circulación restringida al mercado español (la europeseta digital solar, por ponerle un nombre), que complemente al euro, no que lo sustituya, solucionaría la financiación de empresas y familias.

No servirá para importar mercancías, ni para gastar en el extranjero. Para eso seguiremos usando el euro. Se utilizaría únicamente para la compra y venta de artículos nacionales.

Será el instrumento que nos saque de la crisis. Porque esta moneda electrónica digital sustentada por la energía solar nos permitiría  incrementar la demanda que necesitan las empresas para crear empleo.

Si  un banco público, o cooperativo, creado por la Junta de Extremadura o de Andalucía, generase crédito con las europesetas digitales (solares), financiarían sus economías, captarían más impuestos y necesitarían menos euros para hacer frente a la deuda y al gasto.

Cuando la moneda digital solar nos permita pagar a los funcionaros y a los proveedores, sin necesidad de aumentar la deuda en euros, la posición negociadora de la 'troika' se debelitará. Recuperaremos soberanía. 

El coste de una moneda electrónica es cero. El otorgamiento de créditos, pues, cercano a cero.

Soberanía financiera

Si nosotros tenemos la capacidad de emitir moneda, dependería también de nosotros su distribución, o sea, el crédito. Para crear un circuito económico independiente.

Con una moneda respaldada al 100% por una unidad de energía equivalente se financiaría la economía real. Un circuito económico que inyecte moneda allí donde hace falta para crear actividad económica, en las pymes, en cooperativas, en los parados, en los desahuciados…

Al ir unida a la emisión de energía, se impediría que las autoridades inundasen el mercado de moneda, lo que la devaluaría.

Todos aquellos que aporten sus instalaciones, su tiempo, su confianza, serían recompensados con crédito y/o trabajo. Se podría levantar un sistema de renta básica de ciudadanía sobre esta moneda.

¿Por qué tiene que ser electrónica?

Porque se evitarían las falsificaciones y los pagos en dinero negro.  Su rastro sería muy visible. Además, aflorarían las actividades delictivas como la droga. Y no podría producirse una fuga de capitales pues esta moneda tendría que estar en una cuenta española. No sería aceptada en el extranjero.   

¿Generaría empleo?

El profesor Steinko calcula que “sólo la instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo, y sin tener que realizar inversiones muy importantes, al menos 300.000 puestos de trabajo directos de cualificación media y media alta a lo largo de un mínimo de cuatro años.” 
 
Si a la generación de energía le añadimos la emisión de moneda, la creación de empleo será mayor, lógicamente.

¿Qué actividades financiaríamos con la europeseta digital (solar)?

Por ejemplo, la lucha contra el cambio climático. 

Todos los que vimos las playas del norte de Galicia en el invierno del 2014, sabemos que el cambio climático ya está aquí, y que será  brutal.

De la misma manera que una sucesión de temporales destrozó las playas, una sucesión de sequías puede acabar con olivos y encinas en el centro de la península. Es muy probable.

Para evitarlo, tendremos que regar millones de árboles. Puede hacerse  construyendo un robot con forma de barril con patas, de modo que pueda andar por cualquier tipo de terreno. Movido por baterías solares, transportará el agua hasta la encina más alejada.  

La europeseta digital andaluza financiaría la investigación y fabricación de estos robots.
 
O facilitando la llegada de la sociedad de la información, que, como todo el mundo sabe, será dirigida por las mujeres. 

¿Qué necesitan? Acceso a muy diversos espacios de la ciudad, escuelas, trabajo, diversiones, deportes, suministros… con muy diferentes horarios.

Si fabricáramos bicicletas eléctricas, con baterías cargadas por placas solares, y cerráramos las calles a los coches, en 15 minutos todos (mujeres, hijos, maridos, padres) llegarían a cualquier parte. Se ordenaría la vida. Con la misma financiación.

Y, por supuesto, en el desarrollo de los sistemas informáticos necesarios para sustentar la europeseta digital (solar), y en la fabricación de los móviles que soporten su sistema de cobros y pagos.  

¿Qué pasaría en Extremadura o Andalucía si promovieran una moneda electrónica? 

Hay una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país.

El objetivo se conseguiría rápidamente. Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda   (Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

NOTAS :

Mi aportación consiste exclusivamente en la idea de respaldar la moneda electrónica, la europeseta, con la energía solar. Para el resto de la argumentación, sigo la exposición de los siguientes autores:

Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica.  

 En ellos se encuentra una definición exacta de la misma: “(…) unidad de cuenta, complementaria, cerrada, esto es, utilizable solo dentro del territorio español, que carecerá por tanto de convertibilidad exterior y sin circulación material, en billetes o monedas, que quedaría exclusivamente reservada al euro.

La europeseta, simultaneada con el euro si bien con menor porcentaje en la masa monetaria, será además de curso legal (con capacidad liberatoria) asignando a 1 europeseta el contravalor de 1 euro (en notación compacta 1:1). (…)”
Sus artículos:

·         Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
·         Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html 
·         Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

Juan Torres también insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

Armando Fernández Steinko se centra en las ventajas de la generación distribuida de energía solar.  La describe así:

“un modelo descentralizado de generación, preferentemente basado en el aprovechamiento de la energía solar y, en menor medida, de sistemas intercomunicados de energía eólica. Edificios, grupos de edificios y casas aisladas deben y pueden convertirse en centros generadores de energía tendencialmente autosuficientes e interconectados entre sí, por ejemplo para concentrar y maximizar los sistemas de almacenamiento.

Las mancomunidades, los distritos y las ciudades de tamaño pequeño y medio deben instalar centros de generación locales basados en el aprovechamiento de recursos locales –restos agrícolas, desechos de la madera, huertos solares cuando así lo permitan las  condiciones espaciales y climáticas, energía eólica de dimensión local, etc.

Las instalaciones de combustión con una potencia térmica nominal superior a 20 MW son (en 2008) responsables del 21,7% de las emisiones de forma que su sustitución progresiva por sistemas descentralizados de generación reduciría la factura energética responsable de una buena parte del déficit comercial. (…)

Sólo la instalación descentralizada de placas solares generaría a corto plazo, y sin tener que realizar inversiones muy importantes, al menos 300.000 puestos de trabajo directos de cualificación media y media alta a lo largo de un mínimo de cuatro años.”

Susana Martín Belmonte ofrece un modelo para conseguir la soberanía financiera, en su libro ‘Nada está perdido. Un sistema monetario y financiero alternativo y sano’. Icaria, 2011

·         Y en su blog: Soberanía financiera:  http://soberaniafinanciera.org/

Guillermo de la Dehesa enumera las ventajas de las monedas digitales:


Enlace con resúmenes de artículos sobre la salida o permanencia en el euro:

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